10.5 Jarun – Guin – Diacuri

(28.09.1619 – 02.10.1619)


[28.09.1619] Y aunque el sol en aquella esconbrada llanada era rriguroso, hallóse viento con que se facilitó el trabaxo de todos, viéndose á un lado y á otro del camino gran cantidad de agugeros pequeños y rredondos, menores que un puño, sin atinar nadie de que saluaginas fuesen aquellos viuares. Y preguntando el Enbaxador á una de las guias de á pie de qué se criase en ellos, y rrespondiendole que deuian ser rratones, oyo dar grandes chillidos á uno de aquellos animalexos que se crian en la India y Persia, como grandes comadrejas, que ya se a dicho que en España llaman garduñas, que un page traia desde Spahan, tan manso y domestico que el mas tienpo venia en la faldriquera ó en una de las bolsas del coxin, y entonces por el calor venia en el arzón de la silla. Pero como en llegando á este sitio se quisiese lanzar y huir y el page lo detuuiese, hazia todo aquel rruido porque lo dexase libre, hasta que de enfadado le boluio a encerrar en la bolsa, á donde no dexaua de dar los mesmos gritos, hasta que se vio de rrepente otro semejante con una gran cola saliendo de uno de los agugeros y entrando en otro, conociendose por esto auer rreconocido el que se traia manso los que de su especie se criauan en los dichos viuares, aunque no se pudo sospechar de qué se alimentasen auiendo tantos sigun las muchas señales de los muchos agugeros en tanto spacio de tierra.
Dándose mucha priesa á caminar la caravana por llegar al camino real que viene de Cherman antes de ser muy noche, ya después de puesto el sol parecio un árabe á la mano izquierda del camino, como un quarto de legua, que venia corriendo tras un camello, y no auiendose visto persona alguna hasta entonces después que se salió de Jarun enbió el Enbaxador á un armenio á cauallo, que sabia la lengua persiana, á saber de aquel árabe si se lleuaua viage derecho para dar en el camino de Gui. El armenio fue corriendo y después de auerle ayudado al pobre honbre á tomar su camello boluio con auer sabido que se caminaua bien y que antes de dos oras se llegaria al camino rreal, diziendo tanbien que el árabe era de una caravana que iua desde Lara á Querman, y que dos leguas de alli se le auia huido aquel camello de los otros. Con esto se prosiguió el camino hasta llegar al que se auia de lleuar á Gui, á menos de dos oras de noche, lleuando luzes por no errarlo, caminando juntos todos con la caravana.

[28.09.1619] A media noche llegó un honbre de á pie que venia de parte del governador de Gui á pedirle que en todo caso se siruiese de entrar en el lugar, adonde sus criados esíauan desde las dos del dia que llegaron al lugar muy bien agasajados, y que se le tenia muy buena posada, mucho mejor que quando vino de Ormuz. Auia dado orden el Enbaxador quando aquella mañana se partió su familia del desierto, que le aguardase en el palmar cerca de Gui haziendo venir alli mantenimientos y todo lo demás necesario del lugar, por querer hazer jornada entre aquellos arboles adonde auia tanta abundancia de agua, y esto á fin de que no le detuuiesen en Gui mudando algunos bagages como traia por orden el aposentador desde Xiras. Pero como el governador viniese alli persuadió á los criados que se fuesen al lugar, diziendoles que ansi el aposentador como él serian castigados si por culpa suya pareciese no ser el Enbaxador bien rrecibido, y que de ninguna manera seria detenido por los bagages, prometiéndoles que luego otro dia seria despachado, con lo qual todos se fueron al lugar, enbiando el governador aquel honbre para auisarle no se enderezase al palmar como lleuava determinado.
A menos de media legua topó el Enbaxador uno de sus criados con otro del governador, que venian corriendo á cauallo á le auisar lo mesmo y á le guiar por buen camino, siendo en lo llano por mas de una legua muy ocupado con fosos y muchas puentezillas en ellos, y otros como pozos muy hondos por baxo de los quales pasan grandes conductos de agua para rregar la canpaña; informándose el Enbaxador de su criado de como auian llegado, le dixo el trabaxo qua pasaron en subir y baxar la sierra y mucha parte del camino á pie, lleuando los caballos de diestro, y que llegaron todos tan sedientos que honbres y cauallos se lanzaron en los muchos canales de agua que hallaron en el palmar, adonde beuieron tanto que ni unos ni otros por gran rrato pudieron después moverse.
Después de auer llegado á lo llano se prosiguió el camino con buena luna hasta llegar muy cerca del dia á Gui, adonde, aunque en la mesma posada que tuuo el Enbaxador quando vino, que entonces estaua mal parada, halló un hermoso aposento hecho de nueuo, con una muy buena alcoba y un cataviento sobre ella como los de Ormuz, adonde estuuo aquel dia muy rregalado de fruta por el governador y otros honbres del lugar, y aunque auia mucha abundancia de agua y no mala se enbió á un pozo de agua llouediza, adonde se hallo muy buena, de la qual mandó el Enbaxador se llevase la que hasta Lara por quatro jornadas fuese menester.
A 29 salió de aqui el Enbaxador á puesta de sol, á cauallo, caminando ansi la mayor parte de las jornadas desde Xiras, y pasando un arroyo que estaua entre Gui y el palmar se dexo á la mano derecha el camino de Benaru, enderezando á hazer mansión aquella noche para el día siguiente á unos arboles donde muy de ordinario suelen parar las caravanas por auer alli una abundante laguna de agua dulce manantial, bastante para mucha cantidad de camellos y otros bagages, porque aunque en Benaru auia una buena fuente era lexos del lugar, y que por lleuar entonces poca agua no podria suplir á tanto.

[30.09.1619] Por no ser la jornada muy larga se llegó á la dicha mansión poco después de media noche, adonde entre otros arboles espinosos que alli se hallaron fue uno admirable de grande, aun para los de otra mas noble specie, porque si bien no se podia en grandeza conparar con el gran plátano de Natán que se descriuio ya viniendo á Spahan de Casbin, éste, sigun su naturaleza humilde y baxa, pues no era mas que un manjolina, fue mucho mas digno de admiracion; porque esparciendo afuera sus muy gruesas y espesas rramas, aunque con tan pobre y menuda hoja, con bastante sonbra, daua conmoda estancia a muchos mas de cien honbres, con mucha de aquella frutilla que se dixo de los que se hallaron en Jarun. Notó aqui con mas cuydado el Enbaxador que de la mesma specie de estos espinos, tan comunes en toda esta parte de Arabia y la Persia, auia visto algunos en España, particularmente en la prouingia de Estremadura, pero tan pequeños que pocos auia mas altos que el estado de un honbre, con la mesma fruta menor mucho que la de los orientales, á que vulgarmente llaman manjolinas. Y era muy para notar que en tanto mas fértil, ó mas propiamente hablando, menos estéril suelo como el de Estremadura, se criasen tanto menores estos espinos; pero la propia calidad de la de Arabia era mas natural y conforme para produzir mayores los arboles de esta specie. Púsose junto á este grande espino la tienda para el Enbaxador, aunque pasado el fresco de la mañana fue después el calor de manera que se salió della, pasando el rresto del dia debaxo del árbol, sucediendo lo mesmo á los frayles y los demás que estauan en las otras, reparándose algunos á la sonbra de otros espinos menores. La laguna estaua lexos del grande espino que seruia de caravasar poco mas de dozientos pasos, y era de treinta ó quarenta de ancho y largo, y de tres hasta quatro pies de hondo, con algunos peces menudos, manantial y de muy clara y rrazonable agua y algunos juncos y cañizos á la orilla.

A 30 se salió de aqui á la ora de las 6, como las mas vezes se comenzaua á hazer jornada, y por ser ésta corta se llegó á Bir poco después de media noche [01.10.1619] y por no auer en todo el lugar mejor posada para el Enbaxador se fue á la mezquita, haziendosele de mal al hermitaño, por ser muy obseruante de su ley, admitir á nadie dentro, aunque offreciendole paga se quietó fácilmente; llamauase este deruis Homar y era decendiente de su legislador Mahamet, y ansi traía todo el turbante verde, y no solo él vsaua de esta preminente insignia, pero unas muchachas hijuelas suyas parecieron otro dia con tocas verdes rrebozadas, como las demás mugeres árabes las vsan, aunque no de esta color.
A 1 de Octubre salió de aqui el Enbaxador, auiendo caminado buen rrato la caravana delante, guardándose el mesmo orden que quando se vino de Casbin á Spahan, y saliendo del lugar se vio á la mano derecha muy junto á él el sitio de una fortissima plaza del todo arruinada por Alauerdecan quando ganó el rreyno de Lara, siendo el sitio de esta fuerza en un áspero y alto collado cortado á plomo por casi todo él en la mesma peña.

[02.10.1619] A la una de la noche se llegó á la aldea de Diacuri, y como el Enbaxador uviese enbiado delante para que le tuuiesen aderezado el aposento en la mezquita y entierros en que á la venida auia posado, halló á los criados que á esto auian ido parados á la puerta, no aviendo querido entrar por auer sabido que de menos de un mes hasta entonces auian enterrado dos muertos, y el uno muy pocos días auia, estando todos muy espantados del caso. Con todo mandó el Enbaxador que abriesen la puerta y que entrando dentro algunos atendiesen con cuydado si auia algún mal olor, en lo qual se hallaron diferentes pareceres, y conformándose el Enbaxador con los que dezian que no lo auia mandó que le hiziesen su cama, y aunque comia pocas vezes de noche, le tuuiesen de cenar, pareciendole á otros de los que alli se hallaron ser de todo ominoso y horrible aquel hospicio; pero otro dia, los mesmos, con auer dormido alli aquella noche se hallaron muy quietos y sin scrupulo alguno.
Vino luego que el Enbaxador llegó, la mesma noche, á offrecerle el regalo que alli en tan pequeña aldea podía auer, una muger que era la governadora del lugar y de otros tres ó quatro mas cercanos, tan varonil, ágil y desenbuelta, aunque vieja de setenta años, que puso admiración en todos. Offrecio luego todo lo que fuese menester para toda la familia, mandó traer con gran presteza pan, hueuos y pollos, y por la mañana cantidad de gallinas, cabritos, carneros y alguna leche fresca porque supo comerla algunas vezes el Enbaxador. Pidióle esta buena muger que no permitiese que ningún criado suyo ni de los persianos que alli venían fuesen á posar á su casa, por tener consigo hijas y nietas, lo qual le prometió el Enbaxador, y ella atendió con tanta promptitud y presteza aquella noche y otro día á todo lo que fue menester, que muchos honbres juntos y de gran despacho cada uno no pudieran mas prouidamente disponerlo todo, porque no solo los mantenimientos para la familia del Enbaxador y la demas gente de la caravana proveyó abundantissimamente, pero de guias para pasar aquella mala sierra que está entre aquella aldea y la ciudad de Lara, y de otros veinte honbres para lleuar la litera á manos, siendo de aquellos árabes alegremente y con gran puntualidad obedecida.
Era muger alta de cuerpo y gorda, aunque muy ágil, con un rrostro grande y varonil y de nariz aguileña, y que ansi en esto como en la biueza de los ojos mostraua bien ser muger de mucho valor, como en las obras exteriormente lo parescia; llamase Gulcanu, que en persiano es lo mesmo que la señora Rosa, y era de nacion turcomana, gran valida en su mocedad de Alaverdechan, soltan de Xiras, dexandole después por su vida el govierno de aquella aldea y otras comarcanas, adonde solia tener grandes manadas de ganados, de todo lo qual se deshizo después de muerto su marido y hijos, y aunque sin ellos, después muy querida y obedecida de la gente de aquella comarca. Mandó el Enbaxador que se le pagase muy bien todo lo que esta muger auia offrecido sin obligarla á que lo diese conforme á la obligación de los otros lugares en este camino, y á unos nietezillos suyos se le[s] rrepartiese algún dinero, quedando aqui con rrazon memoria de tan insigne muger, digna sin conparacion de otra mayor fortuna.

(García de Silva y Figueroa "Comentarios", Tomo II, Libro VII, Capítulo IX, pp. 437 – 443)

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